domingo, 2 de diciembre de 2012

DIARIOS. KURT COBAIN


"A raíz de mis relaciones recién establecidas con los empleados de la ogrocorporación me he dado cuenta de que hay un puñado de amantes de la música muy honestos y sinceros que se hacen pasar por el enemigo para infiltrarse en los mecanismos del imperio y contribuir así a la destrucción de lo que todos reconocemos desde hace ya demasiado como rock de mierda: basura prefabricada, concebida como un negocio incestuoso y político que emplea una cortina de humo para obstruir las arterias de la honradez y el verdadero talento, manteniendo a aquellos dispuestos a lamerle el culo a la falta de riesgo, de retos y, lo que es más importante, de méritos, en la cima del montón. El montón de mierda. El estercolero que empieza por los lameculos y va subiendo hasta la cima, donde se encuentra la guinda, es decir, la prensa de la vieja escuela, que mira desde lo alto a los polluelos con los ojos aún cerrados y los alimenta con gusanos deshidratados. Pero empleados amantes de la música seguiremos serrando el estercolero por la base y si no lo conseguimos nos limitaremos a esperar hasta que la guinda se pudra de rancia y vuestra histórica descomposición nos servirá de referencia o como cuento espeluznante, de recuerdo o como advertencia para que la próxima vez sembremos las semillas más cerca de un ano más limpio.

No habéis logrado condicionar a los jóvenes del averno que habéis engendrado. Y vosotros mismos deberíais haber sido pañuelos de usar y tirar o huevos asexuados de esperma escalfado frito o revuelto. "


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